Asociación Nacional de Addison y Otras Enfermedades Endocrinas

Diabetes mellitus

La diabetes mellitus, conocida simplemente como diabetes, es una condición en la que el cuerpo o bien no produce, o simplemente no responde de forma adecuada a la insulina, una hormona producida por el páncreas. La insulina permite a las células absorber la glucosa para convertirla en energía.

Por lo general, los niveles de glucosa en sangre son controlados por la insulina. Cuando la glucosa aumenta, el páncreas libera más insulina para equilibrar los niveles de glucosa. En los pacientes con diabetes, en ausencia o con la cantidad insuficiente de insulina, se produce una hiperglucemia.
La diabetes es una condición crónica, es decir, que aunque se controle, es una enfermedad de por vida.

Los primeros síntomas de una diabetes sin tratamiento están relacionados con un nivel elevado de azúcar en sangre, así como por la pérdida de glucosa en la orina. Perder grandes cantidades de azúcar en la orina y orinar con frecuencia puede causar deshidratación, que a su vez produce más sed y consumo de agua.

La inhabilidad de la insulina a actuar de forma correcta tiene sus efectos en las proteínas, las grasas y el metabolismo de los carbohidratos.

Una deficiencia de insulina puede hacer perder peso a pesar del aumento del apetito.

Algunos pacientes muestran síntomas de cansancio, náuseas y vómitos, infecciones en la piel y en la zona vaginal.

Los cambios en los niveles de glucosa también pueden producir visión borrosa.

Un nivel extremadamente elevado de glucosa en sangre puede causar letargo y coma.

Existen dos tipos principales de diabetes, diabetes de tipo 1 y diabetes de tipo 2. La diabetes de tipo 1, conocida como diabetes juvenil o insulino-dependiente, se caracteriza porque el páncreas sufre un ataque autoinmune del organismo, viéndose incapaz de producir insulina. La diabetes de tipo 2, se dice que aparece en la edad adulta (en individuos mayores de 30 años), sin embargo, en la actualidad está apareciendo en jóvenes, mayormente por los malos hábitos alimenticios, la obesidad y la falta de ejercicio.

También es posible manifestar diabetes, de forma temporal, durante el embarazo. Los cambios hormonales alteran los niveles de azúcar en individuos genéticamente predispuestos. En este caso, el aumento del nivel de azúcar en sangre durante el embarazo se denomina diabetes gestacional.

Por otro lado, también es posible que se desarrolle diabetes como resultado de otras anomalías hormonales, como un aumento excesivo de las hormonas (acromegalia) y por el síndrome de Cushing. En la acromegalia, la pituitaria produce una cantidad excesiva de la hormona del crecimiento, provocando una hiperglucemia. En el síndrome de Cushing, el nivel elevado de cortisol producido por las glándulas suprarrenales aumenta el nivel de azúcar en sangre.

Vivir con diabetes es aprender a tratar con los problemas que acarrea la enfermedad. Tanto en la diabetes de tipo 1 como en la diabetes de tipo 2, se puede producir una hipoglucemia o una hiperglucemia.

La hipoglucemia, o un nivel bajo de glucosa, puede presentarse incluso cuando se está haciendo todo lo posible por controlar la diabetes. En ocasiones, no se puede evitar, pero se puede aprender a detectar antes de que se complique.

La hipoglucemia, también llamada reacción a la insulina, presenta los síntomas siguientes:

- Temblores.
- Mareo.
- Sudores.
- Hambre.
- Dolor de cabeza.
- Palidez.
- Cambios de comportamiento, por ejemplo, llorar sin ninguna razón aparente.
- Movimientos lentos y pesados.
- Dificultad de concentración o confusión.
- Sensación de pinchazos alrededor de la boca.

La hiperglucemia tiene lugar cuando el azúcar (glucosa) en sangre es demasiado elevado. En este caso, sucede cuando el organismo tiene poca, o apenas tiene insulina. O cuando no utiliza la insulina de forma apropiada.

Entre los síntomas, se incluyen los siguientes:

- Glucosa en sangre, elevada.
- Niveles elevados de azúcar en orina.
- Micción frecuente.
- Aumento de la sed.

Parte del proceso de control de la diabetes consiste en controlar el nivel de glucosa en sangre. Su especialista le dirá cuál es el método más adecuado para su caso. Según los resultados, sabrá si el nivel es bajo o alto. Si confirma que el nivel de azúcar es demasiado bajo o demasiado alto, actúe de inmediato.

La hipoglucemia debe tratarse de inmediato porque puede empeorar rápidamente y hacer que pierda el conocimiento. Una vez que pierda el conocimiento, es necesario recibir una inyección de emergencia de inmediato, por ejemplo, una inyección de glucagón o tratamiento de emergencia en el hospital.

Es importante tratar el episodio de hiperglucemia en el momento en que se detecte. Si no se trata, puede dar lugar un coma diabético (cetoacidosis). La cetoacidosis se manifiesta cuando el organismo no tiene suficiente insulina. Sin insulina, no se puede usar glucosa como energía. La cetoacidosis pone su vida en peligro y necesita un tratamiento medico de inmediato.

Hable con su especialista sobre cómo manejar estas situaciones.

Las personas con diabetes no sólo deben aprender a manejar su enfermedad, sino que es altamente recomendable mantenerse informados y al día, ya que constantemente se están desarrollando nuevas investigaciones y mejores maneras de tratar la enfermedad.

Alerta medica.

Todos los pacientes con diabetes deben llevar una identificación (chapa o pulsera) para advertir a los médicos acerca de esta afección en caso de una emergencia, así como una tarjeta médica en su bolso o monedero.

Apoyo.

Muchos como usted tienen diabetes. No está solo. Intente relacionarse con personas que padecen diabetes. Quizás existan grupos de apoyo en su ciudad.

 

Diabetes mellitus - Diabetes de Tipo 1 - Diabetes de Tipo 2

 

 


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